DE ORIENTADORES A INFLUENCERS
En general considero que un coach, un tutor, un orientador, un asesor y un influencer tienen en común que son alguien en quien nos apoyamos cuando nos sentimos perdidos, que tiene una influencia sobre el individuo en su toma de decisiones.
Las figuras como el orientador y el tutor trabajan en las instituciones educativas, bajo unas determinadas normativas y en centros concretos que dirigen su actividad en una u otra dirección. Los coach y asesores son figuras menos institucionalizadas, pero su ámbito de trabajo está delimitado a dar consejos o ser facilitador para la obtención del máximo rendimiento de una persona incidiendo en sus potencialidades.
Pero el influencer...el influencer es alguien que comparte información (elaboran contenido, como dicen ellos mismos), que considera va a ser interesante para el público, y que (inicialmente), no tiene ninguna institución u organización detrás. En principio cualquiera podría hacerlo. Son personas que consiguen llamar la atención de mucha otra gente. Imagino que serán personas que puntúen alto en la escala del Dr. Phil...
El caso es que tienen libertad para compartir aquello que consideren y el público tiene libertad para seguirlos o no (dejamos de lado por el momento el tema de los algoritmos).
¿Esto es bueno o malo?
Indudablemente vivimos en la sociedad que vivimos y el capitalismo exacerbado hace que haya multitud de personajes públicos que viven de las marcas que pagan cantidades astronómicas para que den publicidad a sus productos.
Pero, por otro lado, podemos consumir información que no está mediada por ninguna institución, empresa u organización que tenga suficiente poder como para lanzar a alguien al estrellato. Esto da margen para que exista una mayor representatividad en la red: de nacionalidades, personas racializadas, de tipos de cuerpos no normativos, de discursos que no son los de los grandes medios...Mucha de la información que consumo actualmente es a través de medios que no son tradicionales, y a través de perfiles de redes sociales, podcast y otros medios.
Por supuesto esto da cabida también a discursos con los que no estamos de acuerdo y que en determinadas ocasiones pueden llegar a ser racistas, machistas, homófobos, xenófobos...Pero en muchos casos estos discursos ya estaban en los medios, aunque de una manera menos manifiesta. Aquí es donde entra el valor de la educación para ser capaces de estar expuestos a multitud de discursos y ser capaces de discernir, de una manera crítica, aquella información o contenido positivo del que no lo es. Porque como hemos comentado varias veces durante el curso, los adolescentes están expuestos a las redes y la información que circula por ellas queramos o no.
También puede haber profesionales que publiquen contenidos al público en general a través de la red y no se consideren a sí mismos exactamente influencers, ¿un divulgador científico es un influencer? ¿un docente con un blog en el que comparte sus herramientas y procedimientos de trabajo? ¿y aquellos que publican podcast temáticos? ¿y los que tienen un canal de twitch?
Desde luego hoy en día cuando buscamos información sobre lo que sea lo primero que hacemos es acudir a la red, y si encontramos alguien que nos ofrezca esta información ya masticada mejor que mejor, por lo que las personas jóvenes, a la hora de tomar decisiones, también lo hará. Esto lo tendremos que tener en cuenta en las instituciones educativas, también en el proceso de orientación, ya que puede ser muy valioso tener un conjunto de profesionales en la red dispuestos a contar cómo es un día a día de su trabajo, y qué herramientas o conocimientos son necesarios para ello, además de la información sobre temas concretos que puedan interesar al alumnado de manera colectiva o individual.
Y vosotros, ¿qué pensáis de los influencers?
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