TUTORÍAS QUE DEJAN HUELLA
Nos pide Xoán que definamos las competencias que un tutor o tutora debe tener. En clase hemos puesto en común primero en grupos pequeños lo que pensamos y luego han salido las principales del grupo en general.
La empatía ha ganado con diferencia, consideramos que reconocer al otro, con sus sentimientos y necesidades es una cualidad imprescindible para esto de las tutorías. La comprensión, la cercanía, la paciencia o el ser capaz de motivar son otros de los aspectos destacados.
También considero que la capacidad de repensarnos es de gran importancia para este trabajo. Hemos crecido en esta sociedad que está llena de prejuicios, donde nos cuesta ser conscientes de nuestros privilegios y creo que tenemos que hacer un esfuerzo consciente para no sólo no transmitirlo con lo que decimos y cómo lo decimos, sino también con nuestros actos, muchas veces no conscientes, en las aulas. Que la educación en valores que nos dice la normativa no quede en algo vacío depende de esa capacidad de autoevaluarnos e intentar formarnos e informarnos en aquello que consideremos una necesidad, y esto debe ser algo constante durante la actividad docente.
Cuando somos parte de algún tipo de discriminación, trato desigual, pertenecemos a algún colectivo minoritario, no normativo, o pasamos por alguna situación traumática de alguna manera, somos conscientes de las deficiencias que presenta la sociedad en relación a las experiencias que hemos vivido. Se nos hace patente y tangible aquello con lo que hubiéramos deseado contar, el apoyo que hubiésemos necesitado. Nos los han contado en sus entradas Alma y Alba a través de sus experiencias, y Laura y Sara hablándonos del suicidio, la violencia de género y la homofobia. En mi caso, perdí a mi madre hace unos años, y el proceso de duelo fue de todo menos algo tratado de manera natural, como se puede esperar de algo como es la enfermedad y la muerte, algo tan común y en última instancia ineludible.
Cuento esto porque como docentes, nos vamos a encontrar con personas que han sufrido discriminaciones por su género, por pertenecer a algún colectivo racializado, por su orientación sexual, que pasan o han pasado por experiencias que pueden ser traumáticas, que padecen algún problema de salud mental, alguna discapacidad... existen muchas posibilidades, y tendremos que ser capaces de tener la suficiente sensibilidad para dar el apoyo que se necesita en ese momento, o por lo menos intentarlo, sin que tengamos un caso cercano o hayamos pasado por ello, sino porque es nuestra tarea como educadores. También lo es el sensibilizar al conjunto del alumnado, que tiene alrededor a personas que están en estas circunstancias, para tratar de evitar el acoso, la estigmatización y fomentar el apoyo mutuo y la solidaridad.
Es evidente que no sabemos de todo, por lo que buscar el apoyo de otros docentes, orientadores, familias y la comunidad educativa en general será indispensable. A veces se podrán tratar los temas de manera directa, otras veces habrá que abordarlo de manera indirecta, a través de vídeos, lecturas y otro tipo de herramientas. El conocer otras experiencias, que no sólo te ha pasado a ti, saber poner nombres y palabras a sentimientos y miedos que muchas veces abruman, es algo muy potente y que ayuda mucho a quien está pasando por algún tipo de sufrimiento. El dar herramientas a las personas que acompañan también lo es.
De todo esto podemos formar parte no únicamente a través de las tutorías, sino a través de la acción docente, y podemos marcar la diferencia, como habéis expresado también en algunos blogs recordando algún profesor o profesora que os dejó huella.

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